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h0la! me llaM0 Danae, quien soy? UNA PERSONA CON MUCHO INTERES EN SU VIDA, Y A VECES EN TU VIDA. SOY SINCERA. ME MOLESTA LA HIPOCRECIA. ¿A DONDE VOY? A UN ESTADO DONDE TU Y YO PODAMOS SER FELICES. ¿DE DONDE VENGO? ...♥.... ¿DE DONDE VIENE EL UNIVERSO? DE UN LUGAR INFINITO....

jueves, 5 de febrero de 2009

SI LOS HOMBRES PUDIERAN MENSTRUAR

¿Que pasaría si de repente, como por arte de magia, los hombres pudieran menstruar y las mujeres no?
Es obvio que la menstruación se convertiría en un envidiable atractivo masculino causa de vanagloria en todo momento y lugar.
Los hombres harían alarde de la duración e intensidad de su periodo.
Los adolescentes aludirían a este hecho como el anhelante comienzo de la etapa adulta y se celebraría el día gozoso con ceremonias religiosas, ágapes en familia y reuniones de hombres solos.
Para compensar la perdida de horas de trabajo entre los poderosos, el Congreso votaría subvenciones para el Instituto Nacional de Dismenorrea. Los médicos apenas investigarían sobre los atentados cardiacos, ya que los hombres estarían hormonalmente protegidos contra ellos, y, en cambio, se intensificarían los estudios sobre calambres y dolores abdominales.
Los artículos sanitarios se dispensarían gratuitamente y serían subvencionados por los organismos federales. Ni que decir tiene que algunos individuos sacarían provecho de marcas comerciales tan prestigiosas como los Tampones Paul Newman, Compresas absorbentes Muhammad Alí, Maxipaños John Wayne y Protectores peneales Joe Namath; todo para cuando llegasen "esos días locos de soltero".
Las encuestas demostrarían con datos estadísticos que los hombres se superan en los deportes y ganan más medallas olímpicas cuando tienen el periodo...
Los liberales o radicales, empero, insistirían en que la mujer es igual que el hombre, tan solo diferente, y que cualquier mujer podría unirse a sus filas con sólo mostrarse dispuesta a reconocer la primacía de los derechos menstruales. ("Todo los demás es secundario") o auto infligirse una herida de cierta consideración todos los meses ("Debe usted donar sangre para la revolución").
Los amigos del callejeo se inventarían expresiones coloquiales ("Es un tío de tres compresas") y "chocarían los cinco" con un conocido en cualquier esquina, y se saludarían con un: "Oye, chico, tienes un aspecto estupendo", a lo que el otro respondería: "Pues claro, tío, tengo la regla".
Los espectáculos de la televisión hablarían del tema sin tapujos. Lo mismo en los periódicos (EL PÁNICO VERANIEGO A LOS TIBURONES AMENAZA A LOS HOMBRES QUE TIENEN MENSTRUACION. EL JUEZ INDULTA A UN VIOLADOR SO PRETEXTO DE QUE TENÍA LA REGLA. Y otro tanto acaecería en las películas. (Paul Newman y Robert Redford en Hermanos de Sangre.)
Los hombres convencerían a las mujeres de que el sexo resulta más agradable en "esa etapa del mes". Se diría a las lesbianas que recelan de la sangre, y por lo tanto de la vida misma, aunque lo único que necesitan es un hombre con buenas menstruaciones.
Las facultades de medicina limitaría el acceso de las mujeres a las aulas ("podrían desmayarse a la vista de la sangre").
Y, por supuesto, los intelectuales echarían mano de los argumentos más ética y lógicamente convincentes.
Sin ese don biológico para determinar los ciclos de la luna y de los planetas, ¿cómo podría pensarse que una mujer fuese capaz de dominar una disciplina que requiriera sentido del tiempo y del espacio, conocimientos matemáticos, o que tuviese capacidad alguna para determinar nada de nada? En el campo de la filosofía y la religión, ¿cómo compensaría la mujer su desconexión con respecto al ritmo del universo, o el poder experimentar una muerte y resurrección simbólicas todos los meses?
La menopausia sería saludada como un acontecimiento notable, como la señal de que los hombres ya habían acumulado suficientes años de sabiduría cíclica para privarse de ella.
Todos los hombres de ideas liberales en cualquier terreno, se esforzarían en mostrarse amables. Ellos se encargarían de explicar que el hecho de que "esa gente" carece de dotes para medir la vida constituye ya de por sí castigo suficiente.
En una palabra, pronto descubriríamos, tal como seguramente intuíamos, que la lógica anida en la mente que gusta de especulaciones mentales. (Por ejemplo, he aquí una sugerencia para teóricos y especuladores: si se supone que las mujeres somos menos racionales y más emocionales al comienzo de nuestro ciclo mensual, cuando más bajo es el nivel de hormonas femeninas, ¿por qué no sería lógico afirmar que en estos días la mujer se comportó como hace el hombre durante un mes entero?).
La verdad es que, si los hombres pudieran menstruar, las justificaciones de fuerza se sucederían una tras otra.
Si les dejásemos, claro está.

1 comentario:

Beatriz Torres Ibarra dijo...

Sería bueno aclarar que este artículo es una traducción del original de Gloria Steinem "If Men could Menstruate" publicado en 1978. Es importante para evitar confusiones sobre derechos de autor